.. Ambessa ..

lunes, 13 de enero de 2014

Una historia real...desde el corazón de Etiopía. ¡Ayuda!

Todo comenzó un día por casualidad... Tuve la suerte de encontrar una gran persona en mi camino. Gracias Elías por ayudarme en este caminar a veces difícil.¿ casualidad o no causalidad? No lo sé, pero de repente allí estaban. 15 niños de todas las edades...mirándome con cara de asombro, tristeza, alegría. No se qué pensaron en ese momento pero yo estaba igual que ellos.
Las piernas me temblaban, acababa de conocer a un hombre que me quería enseñar un poco de su "mundo", un mundo del que estaba orgulloso pero a la vez sentía que quería cambiar.
La historia de Elías y su familia es larga y complicada, así que durante unos días fui descubriendo muchas cosas, que con impotencia fui digiriendo.
De repente los niños me cogían de la mano y me saludaban como a la mismísima princesa de Etiopía, engalanados con sus mejores ropitas pues era domingo acababan de llegar de misa y sus risas tímidas me contagiaron.
Entré a una pequeña habitación , eso era todo, ahí es donde vivía la sobrina de Elías ( la preciosa Maro con su mamá); su papi murió un año atrás en un accidente de coche. Ella con tres añitos le ha tocado una vida difícil, como a otros muchos niños de Etiopía.
Su mamá a pesar de no hablar amhárico me transmitió con la mirada más que con mil palabras, sí, había  sufrimiento pero también ganas de seguir adelante, supongo que como todos los padres, darían lo que fueran porque sus hijos tengan lo mejor.
Ella, tiene 28 años y nació en esa habitación, toda su vida allí, se casó y su madre le dejó la casa a cambio de un alquiler y ahora al tener a Maro le es difícil encontrar un trabajo, a veces lava para algunas familias pero aquí la vida no es nada fácil.
A pesar de todo ello, no me falto de nada, un trozo de pan, unas palomitas y por supuesto un cafe que olia a las mil maravillas.
Conforme pasaban las horas y disfrutaba jugueteando con esa pequeñita y a la vez Elías me contaba su difícil vida y las de sus vecinos, iban entrando y saliendo niños( nombres, historias...)pensaba por un momento que mi cabeza explotaría y si soltaba una lágrima jamás podría volver a parar.
Decidí volver al día siguiente  y poder digerir en la noche todo aquello que estaba viendo...
"¿Puedo ir al baño?" pregunté. "Sí, claro que puedes pero tal vez..." Bueno los niños me llevaron y creo que la primera imagen nunca la olvidaré. Un baño para 30 personas, vaya 3 plásticos y muchísima suciedad. Creo que podré esperar..
A la vuelta otro día decidimos que algo podríamos hacer y nuestro gran compañero Elías nos dio presupuesto, de eso y del agua, si. Tampoco tienen agua...tienen que salir del barrio para ir a por ella, y eso no es todo, también pagarla.
No más de 1000 birr por cambiar la vida de esas personas? ¿Ni cincuenta euros? La impotencia medesbordaba  por momentos. ¡Hecho!
No más de dos semanas y cuando volvimos la cara de los niños y ya de los mayores no era de asombro, miedo...no!!Era de pura felicidad...con ayuda de Elias(de nuevo) nos iba traduciendo aunque con la mirada a veces sobraba la traducción pero se preguntaban por qué Porque habiamos hecho todo eso...tal vez solo sea un punto en una montaña de arena, pero muchos puntos tal vez puedan cambiar el mundo. Yo confio en eso le dije:)
Muchas pequeñas historias fui descubriendo durante esos dias, entre buna y buna conocí a las familias y con ellas sus dificiles vidas.
Sobre todo dos fueron las que mas me impactaron.. Mi querido Kurubel, un niño risueño, entrañable que desde pequeño no tuvo la oportunidad de hablar, su madre no sabe por qué, pero su vida fue muy dificil y algunas vivencias son dificiles o imposibles de olvidar.
Tal vez podriamos llevar a kurubel al hospital?Aqui los hospitales públicos hacen lo que pueden pero no es suficiente..Desde el día que lo supo el folleto de la clinica no lo solto y de mi pierna tampoco!!
El dia de navidad llego, y con ellos los juguetes, muchas familias nos habían donado regalos y ropa y fui a repartirlas, jamas vi tanta felicidad junta. Solo la mirada de una chica y su timidez me llamó la atencion antes ni me habia fijado que estaba.
Le pregunte a Elias, si normal, me dijo el..habla poco y tiene miedo..su vida es bastante dificil, sus padres murieron y vive con un señor mayor, necesita ayuda tan solo tiene 14 años.

Viendo los progresos de nuestro pequeno barrio pregunte que mejor repartir lo poco que tenemos que en eso es lo que creemos, un mundo justo en el que todos tengan lo necesario y no unos muchos y otros poco , como por desgracia en Etiopia vemos todos los dias.
Asi que mi gran amigo, Elias, esa persona que siempre esta al pie del canon y cuando lo tienes echo ya lo ha pensado el, le pregunto que necesidades ve en el barrio y justo el gobierno ha decidido construir un edificio alli, donde vivian unas 30 familias y sin nada a cambio los echa a la calle. Muchos tienen familia y como pueden van juntandose, pero algunos no corren la misma suerte.
Es el caso de tres mujeres, valientes, con ganas de sacar a sus hijos adelante pero las circunstancias e injusticias de la vida se lo impiden...
Estan enfermas y tienen hijos a su cargo y en un pais en el que cada vez las clases sociales son mas injustas y los pobres apenas tienen para comer pero al lado hay una casa de lujo, el trabajo es un bien escaso a cargo de unos pocos.
Asi que estos son nuestros planes, primero proveerles de una casa(Echo!) , segundo un pequeno proyecto de trabajo para cada una de las mamas mientras sus hijos estan en el cole, por supuesto con la escucha atenta de lo que ellas quieren hacer.
Una me proponia coser ropa(por supuesto!) tal vez bolsos le pregunte?vale pero no se hacerlo, y hay de nuevo Elias con su opcion, hay un curso de un mes que puede hacer, perfecto!
A mi me gustaria vender cafe y a mi vender frutas y verduras. 
Estos son nuestros proyectos y objetivos proximos, Gracias a los apadrinamientos dotaremos a los ninos de todo lo necesario y segiremos buscando mas proyectos para seguir avanzando!!

domingo, 12 de enero de 2014

Os presento a Marina....


Os presento a la chica  blanca de la foto. Se llama Marina y lleva tres meses en Etiopía preparando el terreno para que nuestro proyecto salga adelante y de la mejor manera posible.
De momento es una alegría y una tranquilidad tenerla allí, luchando en primera línea con las burocracias y las peculiaridades propias de la personalidad y filosofía etíope de la vida. 
Pero ahí no quedado la labor de Marina. A nuestra querida voluntaria no se le caen los anillos por involucrarse en todas las miserias que le rodean. Su trabajo incesante y valiente le está llevando a conocer un sinfín de situaciones y realidades que ponen los pelos de punta.
Gracias a su sacrificio, su empuje y esa pizca de bendita locura que es necesaria para invertir meses de su juventud en un viaje de este tipo, la asociación tiene ahora entre sus prioridades acometer varios frentes para la ayuda a niños y familias anónimas de un país al que tanto amamos.
En este viaje que voluntariamente ella decidió tomar no hay sitio para los orgullos, las medias tintas ni las medallas. De esta manera, metiéndose de lleno en el barro, no se dejan jamás las cosas a medio hacer.
Marina, con su juventud, su energía, sus ganas de cambiar las cosas y su sensibilidad ayuda y soporta nuestra labor, además de sembrar nuevas acciones que den un fruto en forma de un futuro para algunas personas en ese país. Por el camino cometerá errores, que sólo comete el tiene el tesón y la voluntad de querer cambiar este injusto mundo granito a granito de arena.
Mi admiración y mi agradecimiento.
Ya os iremos contando todas sus acciones de manera concreta para que nos ayudéis.


martes, 24 de diciembre de 2013

Espíritu navideño, el espíritu de Ambessa

Mejor un cuento para explicar el espíritu de Ambessa y lo que debe ser una Navidad, lejos del consumismo, las apariencias y los excesos:

" Eglantina estaba cansada de que cada navidad la enviaran a ese orfanato. Cuando al día siguiente se reunían los duendes en la cueva de Raedself, donde vivían como una gran familia, todos contaban divertidas y disparatadas historias que les habían ocurrido en las casas que les había tocado visitar. Pero Egladina era invadida por una tristeza profunda y se quedaba en silencio.
Así había sido año tras año. Todos los duendes volvían satisfechos por haber cumplido, una vez más, con su misión. Todos, menos Eglantina. Para ella las navidades eran siempre iguales: llegaba al orfanato y decenas de chiquillas y chiquillos la rodeaban. Entonces, como lo exigía la tradición, ella les preguntaba cómo había sido el año. Y ellos pasaban a narrarle con lujo de detalle toda clase de historias sobrecogedoras. Después, Eglantina les entregaba regalos especiales para cada uno de ellos, teniendo en cuenta lo que a cada uno le gustaba. Y concluía marchándose con una pena muy onda abrazando su diminuto corazón.

El día después de la navidad los niños del orfanato lo pasaban jugueteando y riendo como nunca, apreciando con estremecimiento todos los regalos. Para Eglantina el día siguiente era una verdadera tortura; no podía explicarse cómo había gente que sufría tanto y que, aún así, era capaz de poner una sonrisa en su rostro y seguir adelante. Pero posiblemente lo que más daño le causaba era pensar que al año siguiente nuevamente tendría que ir a ese lugar, encontrarse con esas suaves vocecitas y no poder hacer nada por ellos, más que entregarles unos cuantos regalos que no terminarían, sin embargo, con su desamparo.
Ese año consiguió llegar a un acuerdo con Laila: Eglantina iría a la casa que siempre había visitado Laila (de una familia normal y corriente) y Laila visitaría a los niños del orfanato.
Eglantina estaba muy contenta. ¡Finalmente podría regresar con una historia divertida y pasaría una preciosa navidad junto a sus amigos los duendes!
Al día siguiente de la noche buena todos los duendes contaron sus andanzas. Cuando le llegó su turno, Eglantina dijo que había sido la navidad más triste de su vida. Primero: los niños no habían sido capaces de dedicarle más que unos pocos minutos, solo querían saber qué había dentro de los envoltorios. Segundo: sus padres habían comprado cientos de regalos y, a su lado, los de Eglantina eran insignificantes. Y tercero: se sintió terriblemente sola porque ninguno de esos niños se parecía a sus amiguitos del orfanato, y echó de menos a todos y cada uno de ellos.
Laila, por su parte, dijo que la suya había sido una hermosa navidad. Los niños del orfanato la habían recibido con enormes sonrisas y la habían escuchado con suma atención.
Eglantina se quedó mirándola estupefacta y le preguntó cómo podía sentirse bien si todos esos niños tenían historias terribles. Le preguntó:
—¿No te hace daño pensar que no puedes nacer nada por cambiar aquello?
Laila la observó fijamente y le dijo:
—Sí, pero ya lo has dicho: no hay nada que podamos hacer por cambiarles el pasado. Nuestro deber es ofrecerles una navidad agradable y divertida. Debemos sentirnos felices de tener esta oportunidad.
Entonces, Eglantina lo comprendió todo. Y a partir de ese año esperó con ansiedad el día de nochebuena para visitar a sus amiguitos del orfanato y sazonar con caricias y risas sus tristes  realidades."

lunes, 15 de julio de 2013

Fuerte Hoteles colabora con Ambessa


En la tarde de hoy, en Conil de la Frontera, se ha plasmado una importante donación por parte del Grupo Fuerte Hoteles. Se trata de 20 colchones de calidad para que los niños que entren en nuestra casa Ankelba tengan un descanso digno.



Desde Ambessa agradecemos enormemente a la dirección de la cadena, al personal del maravilloso hotel Fuerte de Conil, con una mención muy especial a la Coordinadora de Eventos y Responsable de Atención al Cliente, Lorena Romero. Sin su generosidad y amabilidad no hubiera sido posible esta magnífica aportación.